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Optimismo

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(La Razón – Suplemento “Tu Economía” – 18 de Febrero de 2014) Aquí tenéis una columna publicada en el periódico La Razón a principios de año, que no había subido al blog. Para leerla con más comodidad, podéis pinchar en la imagen o leerla directamente en el blog a continuación de ésta:

Empieza un año nuevo y necesitamos optimismo como medicina para afrontar estos tiempos tan difíciles. Parece que reina en la calle una necesidad de pensar en positivo frente a los años que llevamos de pesimismo, malas noticias y peores tendencias. Esta necesidad social de ver el fin del túnel nos puede ocurrir igualmente a nivel personal. Ser optimista es sin duda un valor. Una persona optimista es generalmente abierta, comunicativa, flexible, con iniciativa, con ganas de hacer cosas nuevas, con ímpetu. Una persona pesimista suele ser todo lo contrario. De ahí la importancia de cultivar un optimismo razonable que nos permita afrontar los problemas con una perspectiva positivista. Pero, ¿cómo ser optimista?

El optimismo es una cualidad que se puede cultivar y desarrollar. Cada uno partirá desde una posición más o menos ventajosa y costará más o menos, pero todos podemos llegar a aumentar nuestro optimismo con un poco de esfuerzo. Vamos a comentar algunas ideas que nos pueden ayudar.

En primer lugar, siguiendo los estudios de Martin Seligman, hay varias características que hacen que podamos ser más optimistas. Una de ellas es tratar de no personalizar los problemas. No debemos echarnos la culpa del problema a nosotros sino responsabilizar a nuestro comportamiento. Por lo tanto, tenemos posibilidades
de solucionarlo cambiando aquellas actitudes que lo generan. Por otra parte, debemos estancar los problemas y que no contaminen otras áreas de nuestra vida. Si tenemos un problema profesional, que no nos impacte en la medida de lo posible nuestra vida familiar o social. Y por último, pensemos siempre que el problema es un hecho temporal, no permanente, y por lo tanto luchemos por solucionarlo pronto. Seligman identifica estas tres características en gente optimista. Son tres actitudes que nos pueden permitir afrontar los problemas con una perspectiva positiva.

Pero además, podemos pensar en otras pequeñas acciones que pueden desarrollar nuestro optimismo. Por ejemplo, usar el sentido del humor lo más posible. Es una vieja técnica que sirve para mucho. Y los optimistas suelen tener gran sentido del humor… Si a esto le sumamos hacer ejercicio, tanto mejor. El ejercicio físico estabiliza psicológicamente pero además  ayuda a liberar oxitocina que relaja el estado de supervivencia y genera más confianza a nuestro alrededor. Por último, el tener el apoyo de personas de nuestro entorno, personal o profesionalmente hablando, nos ayudará a afrontar los problemas con mucha más fuerza e ímpetu. ¡Quiero ser más optimista!

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