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Neurosis dominical

(La Razón – Suplemento “Tu Economía” – 13 de julio de 2012)

Aquí tenéis una columna publicada este mes en el periódico La Razón. Para leerla con más comodidad, os la he transcrito en el blog directamente

a continuación de la imagen:

 

Se acerca el verano y con él afrontamos con ilusión unos días de descanso. Llegan las vacaciones pero algunas personas se enfrentan con una sensación similar a la de algunos jubilados o ancianos: ¿y qué hago yo tantos días sin hacer nada?. Y acaban tristes y deprimidas.

Afrontar la inactividad es una situación psicológica nada fácil para algunas personas. Están acostumbradas a niveles altos de tensión, agendas saturadas, jornadas interminables y, de repente, se encuentran con diez, veinte días sin “nada que hacer”. Se produce una interrupción brusca del ciclo al que hemos acostumbrado a nuestra mente y nuestro cuerpo. Esta situación llamada neurosis dominical refleja un cierto vacío existencial, una gran descompensación entre vida profesional y vida personal/familiar.

El balance vida profesional / vida familiar no sólo tiene gran valor por el hecho de saber gestionar adecuadamente los tiempos que dedicamos a nuestra faceta personal de la vida, disfrutando de nuestra familia y amigos. Éstos nos exigen tiempo y dedicación y tenemos que encontrar momentos suficientes en cantidad y cualidad para mantener los vínculos con ellos. Somos gregarios y es imprescindible una constante interrelación social también fuera del ámbito laboral. Pero además, somos miembros de una familia y ello hace que tengamos especial necesidad de “vivir con ella”.

Pero el balance mencionado antes tiene también mucho valor en sí porque debe permitir encontrarnos a nosotros mismos. El mundo profesional es una faceta muy importante sin duda, pero es sólo una parte de nuestro ser. Tenemos que dedicar tiempo y recursos a nosotros, leyendo, pensando, “no pensando”, haciendo deporte, cultivando hobbies (el que no tenga por lo menos un hobby, tiene un problema …), etc.

El verano es el momento ideal para compensar esa situación de desequilibrio y dedicar tiempo a los nuestros y a nosotros. Antes de marchar de vacaciones, dediquemos un rato a hacer una pequeña lista de tareas para el verano (un par de libros, películas, organizar partidos, hacer recados pendientes, recuperar alguna amistad perdida, realizar actividades culturales, etc.) Hay mucho que hacer cuando no tenemos nada que hacer. Aburrirse está prohibido, y menos en verano.

 

 

Un Comentario

  1. Luis Letosa

    Totalmente de acuerdo Javier, solo añadir que para llevar a cabo la lista de tareas habría que alargar el periodo de vacaciones…. Saludos y buen verano., no te aburras.

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